Lo que más y lo que menos me gusta de mi trabajo.
- Diario de confesiones por Judit Rubio
- 16 jul 2024
- 3 Min. de lectura

Hace unos meses, (no tantos), me sentía bastante jodida. Se apoderó de mí el: “No vales para esto, no eres suficiente, quién te has creído que eres para meterte en esto, no lo vas a conseguir, deberías dejarlo antes de que sea tarde, das pena, nadie te apoya porque no lo mereces…” este tipo de cosas que a nadie más le pasan, ¿verdad? Había muchas cosas con las que lidiar, algunas que no tenían nada que ver conmigo pero por las que tenía que pasar. Algunas están resueltas y otras no. Pero la mayoría son nuevas para mí.
-“Qué bien, qué suerte ser “EMPRESARIA”, ser tu propia jefa”. “Seguro que ganas y ganarás mucho dinero”, “puedes hacer lo que quieras”, “seguro que trabajas poco”. Son algunos comentarios de los que estoy cansada de escuchar. Así que os voy a confesar… ¡Una mierda! Vengo de familia de autónomos y emprendedores, así que sabía que no ganaría mucho dinero. Y al comienzo (y puede ser bastante tiempo) me puedo dar con un canto en los dientes si llego para cubrir gastos. Pero lo que no me esperaba era cómo me iba a afectar todo el tema burocrático y de papeleo. Las gestiones y trámites con los que me he tenido que ver, posibles multas a las que enfrentarme si no cumplía con unos plazos, aún cuando no dependía de mí, y todo el tiempo que esto me estaba tomando. Así que puedo decir que esta parte es la que menos me gusta de mi trabajo. La parte seria. La de las gestiones, facturas, papeleo, encontrar empresas sostenibles para materializar mis productos y complementos, buscar profesionales que quieran trabajar en el estudio ofreciendo sus servicios y conocimientos y que estos tengan una filosofía parecida a la mía donde la base sea la honestidad, sean personas trabajadoras, entusiastas, valientes, creativas, inconformistas y sobre todo amen su trabajo como yo el mío. No pido tanto, ¿no?.
Bueno, pues todo eso me abrumó un poco hasta que recordé que soy yo quién elijo cómo sentirme, y dónde pongo el foco de mi atención y con qué me ocupo es lo que permite darle la vuelta a este autosabotaje que estaba empezando a ser el protagonista de mi película intentando infravalorar mi emoción y felicidad. Así que me centré en recordarme porque decidí embarcarme en esta aventura. Y es por lo feliz que me hace acompañar a personas en sus procesos.
Ver y estar presente a medida que van adquiriendo herramientas, como se van transformando en quién en realidad ya eran, desprendiéndose de sus mochilas, reconstruyendo sus vidas y sus relaciones, su salud interna y sí, también externa. Como en sus ojos van apareciendo de nuevo el brillo de cuando uno es niñ@, y se tornan más acuosos, el tono de piel coge más color, la voz es más auténtica, sus cuerpos y movimientos tienen más peso, fuerza, son más seguros y elegantes. En definitiva están más guap@s.
Y celebrar.
Me emociona, me hace feliz. Quizás porque yo también he atravesado ese camino (y lo sigo haciendo).
Acompañar hace que yo también me siga moviendo creciendo, aprendiendo y no me estanque ni en lo personal ni en lo profesional.
El crecimiento personal nos hace estar más presentes y eso hace que podamos ser más empáticos y compasivos con nosotros mismos y con los demás. Nos hace más libres, más libre de juicio.
Y como dice alguien a quien quiero y admiro profundamente, eso produce el “efecto mancha de aceite” y es que cuando una gota de aceite cae sobre un mantel, esta se va haciendo más grande se va expandiendo. Y lo mismo nos pasa a nosotros, con nuestro alrededor, nuestro movimiento también afecta a los demás.
Y mi fantasía es que si todos pusiéramos un poquito de nosotros a observarnos y cuidarnos es mancha de aceite se convertiría el mantel y el mundo sería un poquito mejor.
Esta es la parte que más me gusta de mi trabajo.
Y hace que todo lo demás merezca la pena, es más ya me había olvidado de lo anterior.
Con amor, Judit.
Este blog es una muestra auténtica y valiente de tus experiencias como emprendedora.
Es de admirar cómo has superado y sigues haciéndolo en esos momentos difíciles, y has encontrado la motivación en el impacto positivo que tienes en la vida de los demás. Tu dedicación y pasión son inspiradoras para todos nosotros y es maravilloso ver cómo te centras en el crecimiento personal y en ayudar a otros a brillar.
Sigue adelante, porque, en un tiempo cuando acudas a tus primeros artículos verás que te dejaste llevar por tu pasión e intuición y te sentirás orgullosa de todo este proceso y de que te depare el futuro porque seguro que será bueno.