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Querido diario, perdona por dejarte tanto, pero confieso...

Ni es día 1 ni es día 15.

Pero prometo no volver a dejar de escribir durante tanto tiempo.



Ahí va la primera mentira del año. Así que corrijo, prometo INTENTAR no dejar de escribir durante tanto tiempo.



Siguiendo el trend de" escuchamos, pero no juzgamos" o el " tengo 30 años y no me da miedo admitir que ..." (tengo 32) ahí voy...


Uno de mis defectos es la constancia obligada. El simple hecho de tener que hacer algo por obligación, con unos tiempos etc. es como una especie de revelación. Si no sintiera que es algo "obligatorio" es probable que lo hiciera sin perder una sola entrega, no como hasta ahora. Lo peor de todo es que en este caso la única que lo ha "impuesto" soy yo a mí misma y aun así me revelo.


A ver puedo hacerlo, porque también soy superdisciplinada cuando me propongo algo, sobre todo si es algo serio e importante. Pero oye... no voy a ser Carrie Bradshaw.


Estoy segura o espero que alguien me entienda...


El caso es que mi mente no puede estar quieta en el sentido creativo. Se me ocurren mil cosas e ideas y me emocionan todas. El tema es que como no me puedo dividir en 1000Judits me resulta imposible terminar todo lo empiezo en el tiempo que me gustaría y había imaginado que sería. Porque además la emoción me invade y necesito empezarlo al instante y por todo lo alto. Y claro una persona sola haciendo el trabajo de 6 y sin conocimientos a veces de materias específicas para hacerlo, pues complicado. Pero oye yo no desisto, de ilusión también se vive y en mi caso es lo que me mantiene en pie muchas veces.


No tengo miedo al fracaso (ahora, porque me lo he y estoy trabajando como nadie se imagina) y por eso pruebo, fallo, sigo, vuelvo a probar, a fallar y más allá de aprender, me divierto, y mucho.


Estoy en un punto de mi vida que jamás hubiera imaginado. Que realmente creía que no existía, a veces aún me pregunto si es real o si se me ha ido la olla del todo. Y es que ahora mismo material y económicamente tengo poco, estabilidad ninguna, amigos he perdido muchos. Pero soy tan feliz. Me he encontrado, me conozco cada día más y encima ¡me gusto!, esto es lo que me parece más increíble. Además, tengo la gran fortuna de los pocos que tengo a mi alrededor son de verdad, oro puro.

He descubierto otra cosa que creía que tampoco existía o al menos pensaba que yo no podría tener nunca y es que he aprendido a querer, a querer bien, y también a dejarme querer. Estoy flotando. Que nadie me despierte.



Una lotería no me iría mal, pero no puedo pedir más.

 
 
 

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